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lunes, 22 de abril de 2013

El porqué del éxito de los programas y revistas del corazón

Programas del corazón
Una de las metas esenciales que debe tener cualquier pareja es llegar a comprenderse en el ámbito sentimental. Buscar su sintonía afectiva se convierte en una especie de manual para la supervivencia, en un enigmático aprendizaje de caminos, senderos y atajos por los que soslayar las dificultades y conseguir llegar al lugar donde quedan claras las diferentes conductas del hombre y la mujer, muchas de ellas inexplicables e inescrutables.

Lo que hemos mencionado en el primer párrafo, guarda cierta relación con el hecho de que los programas y revistas del corazón sigan estando de moda, y que, prácticamente a diario, la vida privada de los personajes públicos se ponga sobre nuestra mesa y sea analizada en profundidad.

Desde luego la principal razón es que son muchos los consumidores de este tipo de programas que reclaman noticias y solicitan más y más información, buscando nuevas aclaraciones, más antecedentes y las consecuencias, por ejemplo, de una nueva relación, un nuevo encuentro o una ruptura amorosa. Y por supuesto fotos o imágenes de los involucrados. Pero aparte de esta razón evidente, existen otras de índole psicológica.

El consumidor quiere cada día más y los medios de comunicación terminan por fabricar personajes utilizando a seres humanos que, en realidad, tienen muy poco interés. No obstante, las cosas son así.

¿Qué es lo que ocurre? ¿Por qué tenemos y demostramos esa pasión por conocer la vida de esas personas y posteriormente incluso hablamos de ella con amigos y conocidos? Desde luego el fenómeno es complicado y puede observarse desde muchos ángulos diferentes. En este artículo pretendo llegar a su interior y encontrar las causas del éxito social de los programas y revistas del corazón.

El ser humano y sus relaciones ofrecen dos segmentos esenciales en su vida, el segmento público y el segmento privado. El primero es visible y claramente observable por todos. El segundo se desarrolla en su interior y define la realidad de uno mismo. El segmento o faceta pública de las personas es sometido a la inspección de los demás, y, en el caso de los personajes públicos, entran en juego asesores de imagen que los venden dependiendo de los aspectos en que dichas personas destacan. Y, un poco más tarde, cuando se han hecho famosos, los programas y revistas del corazón nos abren la puerta de sus casas, permitiéndonos entrar en ellas y observar cómo viven, cómo es su familia y qué actividades realizan.

Al final lo que ocurre es que esas personas son actualidad, desarrollando una fuerza que aparta a otras noticias y los pone en el candelero del interés general. No obstante cabe preguntarse, ¿por qué ese interés por cotillear en la intimidad de los famosos? La respuesta que primero se escapa de mi boca es que realmente nada interesa más que la vida ajena o, expresado de otra manera, que la vida sigue siendo la principal cuestión. A todo el mundo le interesa conocer lo que otros hacen con su vida y compararla con la propia. En pocas palabras, nos reflejamos en el espejo de los demás y nos exploramos a nosotros mismos.

Viendo los programas del corazón sentimos que estamos participando en la vida de personajes importantes, llegando incluso a sentir que dicha vida es un poco nuestra. Creemos que compartimos su intimidad y constatamos con alegría que sus vidas están dominadas por las mismas pasiones y los mismos sinsabores que nuestras propias vidas. Nos identificamos con ellos, aprobando determinadas conductas, repudiando otras, definiendo simultáneamente nuestras preferencias.

Es curioso ver como los consumidores compulsivos de revistas y programas del corazón suelen negar en público que los ven, sobre todo si son hombres; como si interesarse por ese tipo de historias les descalificase. En realidad, los programas del corazón representan la trivialización de las vidas rotas, de los amores encontrados y de las personas famosas, son un espejo en que de alguna manera nos vemos reflejados.

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