Nuestros sitios de encuentros recomendados

C-Date

martes, 1 de agosto de 2017

Amor platónico, lo importante es la base

Amor platónico
En lo que respecta al amor platónico me gustaría haceros llegar una pequeña y curiosa anécdota que me ocurrió hace unos años y de la que el que más y el que menos podrá sacar una interesante moraleja relacionada con los contactos y encuentros. Muchas veces la vida puede ser considerada un arte, una obra literaria de la que vamos aprendiendo gracias a los hechos y circunstancias que nos rodean, y que debemos administrar de manera inteligente.

A raíz de la anécdota que contaré un poco más adelante, me acordé de cuando uno se va enamorando poco a poco, y, en muchos casos, se guarda ese amor para sí, convirtiéndolo en un auténtico amor platónico. En el libro La educación sentimental de Flaubert se describe a la perfección lo afectivo y pasional que puede llegar a ser el amor platónico, ese amor que puede no llegar nunca a consumarse de forma real. No obstante y en mi opinión, el amor platónico es algo romántico pero a la vez real, y el que más y el que menos la ha sufrido alguna vez.

Y ahora ya va siendo hora de que hable de la anécdota antes mencionada.

Esto ocurrió cuando una joven amiga de diecinueve años acudió a mi, muy inquieta y nerviosa, diciéndome que no podía dormir bien por la noche. Ella se sinceró conmigo, quizás esperando mi comprensión, cosa que consiguió, achacando todos sus problemas al hecho de que se estaba enamorando de un chico y que no podía dejar de pensar en él. Aunque le conocía, se encontraba con el en clase, hablaban con cierta frecuencia, e incluso se sentaban y estudiaban en ocasiones juntos, no habían llegado a salir juntos todavía.

¿Por qué no era capaz de sacar de su cabeza a ese chico? El chico se había convertido en la Dulcinea de Don Quijote, de la que este último decía que era la dama de sus pensamientos. Yo en esa época ya rondaba los treinta años y tenía cierta experiencia, sabía que cuando uno piensa mucho en alguien está muy cerca de enamorarse de dicha persona, y que se trataba de una actitud que todo el mundo conoce como amor platónico, una modalidad de amor sentimental que se da con frecuencia en los primeros amores de la juventud, un amor confeccionado con pocas bases reales y que la imaginación consigue que explosione, ocurriendo en ocasiones que la persona que lo sufre pierda el control. Todo empieza a girar entorno a una realidad ficticia, un paraíso mental que alienta la sensación de estar enamorado, pero cuya base real es prácticamente inexistente: gestos, miradas, conversaciones y, sobre todo, la atracción física.

En este sentido, y sabiendo que mi amiga acudía a mi en busca de consejo, tuve una prolongada charla con ella, primero para saber si el edificio sentimental que estaba construyendo a su alrededor podía convertirse en algo peligroso para su salud mental, y después para aconsejarle que lo importante es que no falle la base, que el corazón y la sangre no vayan más deprisa que los hechos, porque en caso contrario, cuando uno construye un amor sobre una estructura débil y sin fundamentos reales, lo que está construyendo es un amor vulnerable que se deshará ante cualquier pequeño contratiempo, terminando por provocar el desencanto y la tristeza.

No estoy diciendo que lo mejor sea dejar esa amistad, abandonar a ese amor platónico, todo lo contrario, hay que mantenerla pero hay que darle tiempo. Esa relación de amistad necesita conocimiento, trato mutuo, analizarse conjuntamente, compartir vivencias. El amor platónico nos abre la puerta de la afectividad, una puerta que deja que soplen a nuestro alrededor vientos suaves y cálidos que nos inflaman el corazón, pero que sin el fomento de un amor real puede acabar en desastre.

A esta chica le dije: "Ten en cuenta que cuanto más deseamos a alguien, si queremos conservarlo, debemos hacerlo con el orden de la razón." Afectividad, amor e inteligencia deben ir de la mano, sin esta última podemos vivir alejados de la realidad. En cualquier relación de pareja resulta necesario poner unas bases sólidas para poder construir un amor resistente y duradero, debemos tener claro que la vida no es algo improvisado y menos en uno de sus grandes temas, el amor y las relaciones de pareja. En este sentido también conviene decir que el amor tiene una estructura paradójica, porque cada hombre tiene sus impulsos y cada amor sus cimientos reales.

0 comentarios: